Sin valor

Sigue nevando dentro de mí y tú no puedes hacer nada.

Me siguen faltando las palabras,

me sigue faltando el valor para decirlo.

 

Nada me da tanto miedo como imaginar

que solo exististe en mi cabeza,

que tus palabras no fueron reales,

que mirarme a los ojos mientras hacíamos el amor no significó nada.

 

Me duele tu recuerdo.

Me duelen las palabras de amor hechas para corazones rotos.

Me duelen tus despedidas.

Me dueles tú.

 

Apareces de repente y me robas el sueño,

así como te llevaste tantas otras cosas contigo.

Me siento sola sin ti

y me pregunto si tú tampoco te cansarás de mirar nuestras fotos.

 

Sigo esperando que vengas a curarme las heridas,

pero nunca llegas.

Esta noche, entre la tentación de odiarte o seguir amándote,

elijo la poesía.

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Respuestas

Respuestas que llegan sin pedirlas y cortan como el filo de una navaja recién afilada una parte de tu ser, que poco a poco se desvanece.

Respuestas que vienen cuando menos necesitamos oír la verdad y preferimos construir una certeza maquillada con futuros lejanos en mundos ideales.

Respuestas que nos devuelven a la realidad y que, quizá, nos ayuden a tener un mañana más limpio; pero que escuecen en la piel y dejan cicatrices.

Hoy prefiero que no me contestes, que no me digas nada. No quiero más respuestas.

La vida no es justa

La primera lección que deberían enseñarnos en la escuela es que la vida no es justa.

Ser humano implica equivocarse, pero sobre todo saber rectificar. Hoy ya no me avergüenzo al decir que tengo miedo, porque a veces soy frágil. Es por eso que me esfuerzo en alcanzar al tiempo y tomarle por sorpresa un arcón de segundas oportunidades, sabiendo que la única oportunidad que puede darme el tiempo es el aprendizaje y la madurez para no caer en los mismos errores. Sin embargo, otras veces soy fuerte y luchadora y, así, acepto las dolencias de la vida, tanto aquellas que son consecuencia de mis actos como otras que llegan sin llamar a la puerta.

Algo tan simple como una canción o un poema me devuelven la esperanza y se esboza en este rostro desgastado una leve sonrisa porque recuerdo que aunque la tormenta trae lluvia, ésta siempre desemboca en el océano.

Locura

Viva entre tanta cordura

me siento loca.

El futuro me atormenta casi tanto como tú.

Casi tanto como tu cuerpo.

Casi tanto como un rápido destello que me ciega.

Casi tanto.

Si encuentro las respuestas a mis preguntas,

gritaré para que me oigas, incluso aunque estés lejos, perdido entre mis recuerdos.

Imaginaré que me escuchas y que te convences de que esta locura también te pertenecía.

Vivo entre tanta cordura,

echarás de menos sentirte loco.

 

(in)Finito

El tiempo gira a punto de ser

siempre vida.

Un tiempo tembloroso, que es

luz y penumbra,

cal y arena.

Un tiempo donde se clavan nuestras huellas en las playas de agosto y en las nubes de enero.

Siempre al filo de la finitud de nuestro mundo, en el que comenzamos a andar una noche sin memoria.

Una noche luminosa, semejante a la eternidad, a lo perpetuo,

al incomprensible infinito del sol,

que contempla el despertar del alba empañada de oscuridad.

Ayer. Hoy. Mañana.

Deshojar margaritas

Ya no está de moda deshojar margaritas

ni enviar cartas con carmín y perfume.

 

Ya pocos se enamoran leyendo poesía.

Aunque, curiosamente,  tú estás presente en cada sinestesia.

Tienes el sabor de ese aroma.

 

No importa que el tiempo cambie,

sigues siendo primavera.

 

Cuando encuentro tu cuerpo siempre estoy sedienta.

Sabes que si te perdiera, te encontraría.