Luciérnaga herida

En tus ojos se puede beber la luz del mar

y solo en ellos parezco comprenderme.

Yo, que oscilo entre la luz y la sombra como una luciérnaga herida, solo en ellos me encuentro.

De nuevo, descubro el movimiento que me impulsa a vencer obstáculos infranqueables.

Tú haces que todo sea más tolerable,

más soportable,

más accesible,

más placentero.

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Identidad

Hay momentos en los que debemos soltar aquello

a lo que nos aferramos.

 

Todos somos prescindibles,

incluso aquellos perturbadoramente pensados imprescindibles.

 

Porque algunas formas de amar suponen la renuncia a la propia

identidad.