La vida no es justa

La primera lección que deberían enseñarnos en la escuela es que la vida no es justa.

Ser humano implica equivocarse, pero sobre todo saber rectificar. Hoy ya no me avergüenzo al decir que tengo miedo, porque a veces soy frágil. Es por eso que me esfuerzo en alcanzar al tiempo y tomarle por sorpresa un arcón de segundas oportunidades, sabiendo que la única oportunidad que puede darme el tiempo es el aprendizaje y la madurez para no caer en los mismos errores. Sin embargo, otras veces soy fuerte y luchadora y, así, acepto las dolencias de la vida, tanto aquellas que son consecuencia de mis actos como otras que llegan sin llamar a la puerta.

Algo tan simple como una canción o un poema me devuelven la esperanza y se esboza en este rostro desgastado una leve sonrisa porque recuerdo que aunque la tormenta trae lluvia, ésta siempre desemboca en el océano.

La vida empieza ahora

Apretemos fuerte los ojos

y pidamos un deseo.

Yo seré una persona más libre, más valiente y generosa.

Tú, simplemente, no formarás ya parte de mi vida y no le hablaré a nadie de ti, de tu olor a tabaco y limón, de tus lluvias y apagones.

No habrá más etcéteras desgastados.

Sabré vivir otra vida sin ti y ni siquiera sabré qué he perdido o ganado, porque serás solo un desconocido que camina por la calle fumando.

El dolor se esfumará tan rápido como un cometa que se aleja sin rumbo.

Lo cotidiano será el argumento de mi vida, sin huracanes, sin amaneceres. Pero no lo echaré de menos, nunca lo habré vivido.

Apretemos fuerte los ojos

y pidamos un deseo.

La vida empieza ahora.

Volveremos a ser niños y en la infancia estará nuestra patria.

Nacimos para querernos, pero no para estar juntos.

La vida empieza ahora.

Locura

Viva entre tanta cordura

me siento loca.

El futuro me atormenta casi tanto como tú.

Casi tanto como tu cuerpo.

Casi tanto como un rápido destello que me ciega.

Casi tanto.

Si encuentro las respuestas a mis preguntas,

gritaré para que me oigas, incluso aunque estés lejos, perdido entre mis recuerdos.

Imaginaré que me escuchas y que te convences de que esta locura también te pertenecía.

Vivo entre tanta cordura,

echarás de menos sentirte loco.

 

Estación abandonada

A veces el corazón es como una estación abandonada. Todo se resume en pedazos que nadie recoge, que a nadie importan. Poco a poco se va deteriorando y es difícil seguir adelante sin algún apoyo, pues a nadie le interesa una estación en la que los trenes nunca se detienen, nunca esperan, nunca saludan. Sólo son un reflejo efímero que se difumina rápido ante cualquier mirada, ante cualquier pasajero.

RECONSTRUIRME

Cuántas veces he pensado que no tiene sentido la vida,

que no entiendo el porqué de estar aquí, ahora.

 

Días como estos, en una confusa intensidad de sentimientos,

se acrecienta y propaga el dolor en cada rincón de esta habitación:

en la silla, en la pata del escritorio, en la bombilla fundida de la lamparilla de noche,

en el aire, en mí misma. En todo lo que me rodea.

 

Pero no reniego ya de mi naturaleza ni de mis elecciones

y me atrevo a contaros que he encontrado en el dolor

respuestas que me devuelven a mí misma y que me dejan encontrarme de nuevo con mi autenticidad perdida.

 

Ahora, rodeada de tanto caos,

ahora, rodeada de tanta incertidumbre,

trataré de reconstruirme.

Comerse el mundo

Llevaba demasiado tiempo rumbo a la deriva, pero por fin había encontrado algo que le devolvía la música a su vida. Las dudas se iban disipando y la confianza en sí misma ya no estaba tirada en un rincón polvoriento. Decidió despertarse y sonreír, dejar de buscar el amor en cualquier esquina. Hoy iba a ser feliz, iba a ser positiva e iba a comerse el mundo. Hoy iba a ser primavera.

Querer hacer cada cosa a mi medida

Es mi defecto este querer controlar la vida,

estudiar el diccionario para que desaparezcan las palabras desconocidas,

necesitar saber cuántos minutos pasarán hasta que vuelva a verte,

obsesionarme con qué tiempo hará mañana,

querer hacer cada cosa a mi medida.

 

Es un error este querer controlar la vida

porque no es más que una lucha constante,

una lucha que sé perdida.

 

Pero, ¿acaso puedo controlar la vida si no puedo controlar esta obsesión que me empuja a preguntarme el porqué de cada nota, de cada sílaba? ¿De qué me sirve entonces responder con suspiros a los días?

 

Es fácil la teoría, no tanto la práctica.

No es fácil cambiar y dejar de preocuparme por la lluvia que moja tus labios,

por preguntarme qué significarán tus silencios,

por necesitar saber cómo se formó el universo,

quién inventó tu nombre y el mío,

por los segundos que me abandonan,

por los castillos de arena,

por las copas de cristal,

por las motas de polvo,

por este poema,

por las letras,

por estos puntos suspensivos…

 

Es mi defecto este querer controlar la vida,

querer hacer cada cosa a mi medida