Paz

Volveré con una piel más dorada, marcada por los abrazos del sol, algo inusual en un cuerpo que ha vivido encerrado en tantos inviernos.

Pareceré otra o tal vez la misma, pero tan solo yo sabré quién se oculta tras las palabras que se entremezclan con la arena y el sabor del mar.

Seguiré buscando la dulzura porque nunca he sabido vivir entre tanta sal. Y, aunque no vuelva a ningún lugar, siento que de algún modo regreso donde siempre quise estar.

El caos es especialista en seducir a mi equilibrio, pero hoy mi cuerpo me pide paz y se la voy a dar.

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El tiempo es ahora

La verdad es que la calma es una forma de tempestad y el pensar en el futuro no deja de ser una especie de masoquismo. Por eso, lo único que me preocupa es el hoy, dejo lo demás para mi yo del futuro.

Así, me sigo mirando en reflejos que no me convienen, sigo perdiéndome en las laderas de los caminos más rectos porque no sé dónde voy, quizá ni siquiera sepa adónde quiero llegar. Y es por eso que nunca abrazo como abrazan los demás, por eso no beso como besan los demás, por eso no busco lo que buscan los demás. Por eso, no sé querer como quieren los demás. Pero todavía no he encontrado a nadie que viva este caos como lo vivo yo, que sienta y abrace la libertad como yo lo hago.

El tiempo es ahora y no soy de las que prefieren la felicidad a la seguridad porque nadie que no se arriesgue es feliz y nadie que no lo intente lo consigue. Esas son las normas para encontrarse a uno mismo, quien no se pierde alguna vez, no puede encontrarse.