La perpetuidad no fue más que un anhelo

No pudimos ser después de todo.

La perpetuidad no fue más que un anhelo.

Nada es eterno, ni tú ni yo ni esta tierra que hoy recoge nuestros pasos.

 

Recordaremos momentos fraguados de silencio,

de desdicha atormentada, de besos y pasiones invictas.

 

Porque te odio y te amo.

Porque te pierdo en el camino y te alcanzo en las noches de solitarias lunas de deseo.

 

Pasó el amor, quizá también la luna, entre nosotros y nos devoró los cuerpos.

 

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2 comentarios en “La perpetuidad no fue más que un anhelo”

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