Lluvia amarilla

Llegó temprano la muerte aquella mañana,

como la lluvia amarilla en los campos sembrados,

arrebatando la vida y secando las semillas.

 

Se quebró la inmensidad del océano en pedazos

con un grito amargo tan callado y consumido

que la esperanza se perdió en el limbo y el limbo en la nada.

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